¿Te acordás cómo aprendiste tu primer idioma? Probablemente no empezaste memorizando reglas gramaticales ni estudiando listas de verbos. Primero escuchaste, después empezaste a repetir sonidos y palabras, aprendiste a comunicarte y, con el tiempo, incorporaste estructuras cada vez más complejas.
Ese proceso natural es la base de una forma diferente de aprender inglés: poner la comunicación en el centro del aprendizaje para que, además de conocer las reglas, puedas realmente hablar en inglés.


