¿Te acordás cómo aprendiste tu primer idioma? Probablemente no empezaste memorizando reglas gramaticales ni estudiando listas de verbos. Primero escuchaste, después empezaste a repetir sonidos y palabras, aprendiste a comunicarte y, con el tiempo, incorporaste estructuras cada vez más complejas.
Ese proceso natural es la base de una forma diferente de aprender inglés: poner la comunicación en el centro del aprendizaje para que, además de conocer las reglas, puedas realmente hablar en inglés.
Durante años, la enseñanza tradicional de idiomas estuvo muy enfocada en estudiar gramática, completar ejercicios escritos, memorizar vocabulario y aprender las reglas que explican cómo funciona el idioma.
Estos conocimientos son importantes. La gramática nos ayuda a comprender cómo se construyen las oraciones y a comunicarnos correctamente.
Pero saber explicar una regla gramatical no significa necesariamente poder utilizarla en una conversación.
Podés saber cuándo usar un determinado tiempo verbal y, sin embargo, quedarte en blanco cuando alguien te hace una pregunta en inglés. Podés reconocer cientos de palabras al leerlas y tener dificultades para encontrar las palabras adecuadas cuando necesitás hablar en inglés.
¿Por qué sucede esto?
Porque aprender un idioma también requiere desarrollar una habilidad fundamental: utilizarlo en situaciones reales de comunicación.
El aprendizaje natural del idioma busca reproducir, en cierta medida, el proceso mediante el cual adquirimos nuestra lengua materna.
Primero escuchamos. Después intentamos imitar y repetir. Cometemos errores, volvemos a intentarlo y, a través de la práctica, vamos incorporando nuevas palabras y estructuras hasta poder comunicarnos cada vez con mayor facilidad.
Cuando aprendemos nuestra lengua materna, no esperamos dominar toda la gramática para empezar a hablar. Hablamos desde el principio y vamos perfeccionando nuestra forma de comunicarnos a medida que aprendemos.
Llevar esta lógica al aprendizaje de inglés permite cambiar una pregunta muy frecuente:
En lugar de preguntarnos solamente "¿cuánto inglés sé?", podemos empezar a preguntarnos:
"¿Cuánto inglés puedo usar?"
Imaginá que aprendés una nueva estructura gramatical. La estudiás, hacés ejercicios y finalmente respondés correctamente una serie de preguntas escritas.
Eso significa que aprendiste la estructura.
Pero el verdadero desafío aparece cuando necesitás utilizarla espontáneamente durante una conversación.
Por eso, para aprender inglés de manera integral, es importante combinar diferentes tipos de práctica: escuchar, repetir, incorporar vocabulario, comprender estructuras, realizar ejercicios y, fundamentalmente, comunicarse.
La práctica oral permite que lo que aprendiste deje de ser solamente conocimiento teórico y se convierta progresivamente en una herramienta que podés utilizar.
Uno de los principios del aprendizaje natural del idioma es que la repetición cumple un papel fundamental.
Cuando escuchás una expresión varias veces y después la utilizás en diferentes contextos, empezás a reconocerla y producirla con mayor naturalidad.
Lo mismo sucede con la pronunciación. Escuchar cómo se pronuncia una palabra, intentar reproducirla y volver a utilizarla permite mejorar progresivamente la forma en que hablás.
Y, por supuesto, equivocarse forma parte del proceso.
Cuando aprendiste tu lengua materna también cometiste errores. La diferencia es que tuviste la posibilidad de seguir escuchando, hablando y practicando hasta perfeccionarte.
Aprender inglés como adulto debería permitirte hacer algo similar: usar el idioma desde el comienzo y aprender a través de la práctica.
En Wall Street English, nuestro curso de inglés parte de esta idea: aprender un idioma implica mucho más que estudiar sus reglas.
Nuestro método combina exposición al idioma, práctica, repetición, ejercicios y actividades orientadas a desarrollar las diferentes habilidades que necesitás para comunicarte.
La gramática está presente como una herramienta para comprender y perfeccionar el idioma, pero la comunicación ocupa un lugar central.
Porque aprender una palabra y poder utilizarla espontáneamente son dos cosas diferentes.
Entender una conversación y poder participar de ella también.
Y conocer una regla gramatical no es lo mismo que poder aplicarla mientras estás hablando.
Por eso, si alguna vez estudiaste inglés durante años pero todavía sentís que te cuesta hablar, quizás no necesites simplemente estudiar más gramática. Necesitás más oportunidades para escuchar, practicar, repetir y utilizar el idioma.
Porque aprender inglés no debería terminar en saber qué decir.
Debería permitirte decirlo.
Y en Wall Street English queremos ayudarte a dar ese paso: pasar de estudiar inglés a hablar en inglés con cada vez más confianza y naturalidad.
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